China ya es nuestro
principal socio comercial, no solo por ser el comprador de materias primas (oro
y cobre), sino un aliado estratégico para nuestro desarrollo y crecimiento.
Provee diversidad en el intercambio comercial: agroindustria (arándanos, uvas,
palta, cítricos, a futuro granos y quinua) y otros comestibles (langostinos,
leche evaporada). Además, es proveedor de servicios y desarrollo de
infraestructura, y es inversionista en proyectos mineros, metalúrgicos y
energéticos; así también, está la posible refinación de productos mineros desde
Perú, dando valor agregado al mineral.
Otro aspecto de enorme
potencial sería el incremento de turistas chinos (salieron de China 120
millones y solo 19 mil llegarán al Perú) promocionando al país como destino y
facilitando ello con vuelos directos.
Descartado por ahora
el Tren Bioceánico, con un alto costo de US$60,000 millones (uniría a China y
Perú por el Océano y a Perú y Brasil por el Amazonas), ya que estos fondos
podrían ser utilizados en otras necesidades urgentes: agua y saneamiento, e
infraestructura. Tras la visita, toma cuerpo el tren de cercanía
(Barranca-Ica), que uniría a Lima con el norte y el sur, el posible desarrollo
de un parque industrial y vuelos directos por líneas aéreas chinas.
El crecimiento de China se da a
través de exportaciones, desarrollo de infraestructura e inversiones; y hoy se
le suma su inmenso consumo interno, cuyo ingreso per cápita irá en ascenso, y
la exportación de servicios como nuevo rubro. El Perú ya tiene aproximadamente
US$14,000 millones de inversión china y las exportaciones en el 2015 fueron de
US$7,000 millones. Estas cifras deben aumentar.
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